Carta abierta a Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

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Estimada ministra:

En primer lugar me presentaré.

Me llamo Juan Madrid, y soy médico especialista en Endocrinología y Nutrición. Trabajo en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, de Murcia, desde hace más de treinta años.

He leído en los medios de comunicación que piensa crear un Observatorio de la Nutrición y Estudio de la Obesidad para conocer con más detalle la situación actual de la obesidad en la infancia y adolescencia. También que quiere recabar información sobre la publicidad de los alimentos, sobre todo de aquellos que van dirigidos a los niños.

Quiero decirle, para empezar, que no está mal hacer un seguimiento de los hábitos de alimentación y de ejercicio de nuestros niños y adolescentes. Sin embargo, la situación actual es de tan extrema gravedad que no podemos seguir analizándola sin hacer nada más. Hay que tomar medidas urgentes ya.

Somos muchos los especialistas que desde hace años venimos alertando del deterioro de los hábitos alimentarios y la falta de ejercicio físico, fenómenos que están acarreando esta epidemia de obesidad… y otra futura que sobrevendrá de enfermedades cardiovasculares. En el año 1998 publiqué un libro titulado Sobrepeso y obesidad. Como prevenirlo, como tratarlo.  Allí, entre otras cosas, animaba a los padres a fomentar en sus hijos el ejercicio físico y el consumo de fruta, verdura y legumbres; a prevenir el sedentarismo y evitar las golosinas, ganchitos, productos precocinados, etc.

Indicaba que se debería obligar a la industria a que detalle en las etiquetas la composición de los alimentos manufacturados, indicando qué cantidad y tipo de grasas contienen. No es suficiente  concretar las grasas vegetales pues, por ejemplo, las de coco y palma son perjudiciales para la salud. Algunos productos de este tipo deberían de llevar una nota del ministerio de sanidad indicando lo siguiente: “Este alimento puede ser perjudicial para su salud”.

Por último, hacía un llamamiento desesperado, pero necesario, a las instituciones sanitarias, asociaciones de consumidores, de padres, etc., para que no se permita la publicidad engañosa de los productos alimenticios en los medios de comunicación.

Le recuerdo que el libro lo publiqué en 1998; han pasado 14 años y, desde entonces, se ha triplicado el número de niños con obesidad, es decir hemos empeorado considerablemente.

La estrategia NAOS

En el año 2005 se puso en marcha por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que, desde mi punto de vista, ha sido un fracaso total, puesto que desde su creación se ha duplicado el número de niños con obesidad y, además, siguen sin realizar ejercicio físico.

En Murcia, donde yo vivo, se han tomado también muy pocas medidas; pero alguna ha merecido la pena, como retirar las máquinas expendedoras de refrescos y bollería industrial de los colegios para que los niños no puedan comprarlos.

En Molina de Segura, los comedores escolares de todos los colegios del municipio proporcionan unos menús muy correctos. Le recomiendo la lectura de los dos últimos capítulos de mi reciente libro Alimenta bien a tú hijo. Tú puedes, escritos por las personas que han puesto en marcha el modelo de Molina: Lázaro Sánchez Cánovas, Jefe de Servicio de Sanidad del Ayuntamiento de Molina, y Ana Quiles Rosillo, Nutricionista del mismo ayuntamiento.

Medidas ya

Como decía al principio, hay que tomar medidas ya. Le propongo las siguientes:

  • Aplicar el modelo Molina o similares en los comedores escolares.
  • Retirar las máquinas expendedoras de refrescos y bollería industrial de los colegios; se pueden sustituir por máquinas de bocadillos, fruta, agua o zumo de fruta no azucarado.
  • Incluir la pirámide nutricional en los envases de los alimentos manufacturados y ubicar en la misma dónde estaría situado ese alimento y cuántas veces es recomendable tomarlo.
  • No hacer publicidad en horario infantil de los alimentos del vértice de la pirámide, es decir, los que se pueden comer pocas veces al mes.
  • Obligar a la industria a que detalle en las etiquetas la composición de los alimentos manufacturados, indicando la cantidad y el tipo de grasas que contienen. Como he destacado en párrafos anteriores, no es suficiente  poner grasas vegetales, pues, por ejemplo, las de coco y palma son perjudiciales para la salud. Algunos productos de este tipo deberían de llevar una nota del ministerio de sanidad indicando que “el consumo frecuente de este alimento puede ser perjudicial para su salud”.
  • Ningún alimento manufacturado debe de llevar más de 1-2% de grasas “trans”, y, en caso de llevarlo, indicarlo muy claramente.

La epidemia del sedentarismo

Los niños hacen muy poco ejercicio físico. Estamos ante una epidemia de sedentarismo. Por tanto, con el fin de fomentar el ejercicio físico en niños y adolescentes, creo que estará de acuerdo conmigo en que se deben de tomar, también, las medidas oportunas para que las instalaciones deportivas de escuelas, colegios e institutos no permanezcan cerradas después de las seis de la tarde, ni los fines de semana. Entiendo que no debe ser fácil de conseguir, pero tampoco imposible.

Los niños deberían de disponer de una hora al día de educación física, aunque sólo sea como medida de salud pública; más que de educación física, de hacer ejercicio. Y digo esto porque vi a una sobrina mía estaba estudiando las reglas del balonmano y del béisbol y, sinceramente, no sé si esto es necesario… Me llama la atención que las clases de educación física se dedican a estudiar en lugar de practicar esos deportes.

Publicidad engañosa

Sin embargo, pienso que lo que más influye en los hábitos alimentarios de los niños es la televisión. Como vd. sabe, los niños pasan bastante más tiempo viendo la televisión que en el colegio.

Por tanto, si nosotros queremos que nuestros hijos coman mejor, tenemos que utilizar los mismos medios que los que utilizan los que quieren vender alimentos menos saludables: no sirve de casi nada explicarle a un niño que tome tal alimento porque es bueno para la salud. Lógicamente, por su edad, a los niños la salud no les preocupa porque la mayoría de ellos todavía se encuentra en excelente salud.

Observando los anuncios de alimentos en televisión he desarrollado una teoría que le expongo a continuación por si la considera de interés:

Si nosotros queremos vender un alimento a un niño de tres a seis años aproximadamente, lo que se suele hacer es añadir un regalo a la vez que lo compra.

El paradigma de este tipo de productos es el huevo Kinder Sorpresa, que suele gustar mucho a los niños por la sorpresa que lleva dentro. Si nosotros queremos que a estas edades, vitales para la creación de buenos hábitos alimentarios, los niños coman fruta y verdura quizá, habría también que regalarles algo por cada 3-4 kg de fruta y verdura que compren. Sí, seguro que muchas personas se apresurarán a señalarme que lo más probable es que reciban el regalo pero luego no se coman la fruta. Puede ser; pero los padres nos debemos de encargar de que se la coman, porque, si no, no la volveremos a comprar y se quedarán sin el regalo.

Entre los 6 años y los 12-13 aproximadamente, los niños ya tienen capacidad para coleccionar. Pues bien, muchos alimentos saludables se venderían más si incluyeran algún tipo de cromo que sirviese para completar un álbum.

Entre los 13y los 20 años una de las ideas que predomina es la de estar guapo y resultar atractivo para otras personas, pues esto es lo que habría que resaltar al anunciar estos alimentos. Entre los 20 y los 40 años, se busca tener un cuerpo esbelto, por tanto, habrá que destacar que esos alimentos saludables ayudan a conseguirlo. Por último, a partir de los 40 años, cuando comienza a preocuparnos más la salud, tendremos que informar de que estaríamos mejor y tendríamos menos enfermedades si consumimos menos fruta, verdura, etc., de forma habitual.

No quiero entretenerla más. Le agradezco la deferencia por detenerse a leer estas días. Sólo me gustaría añadir, para finalizar, que hay muchas personas, de diferentes sectores, profesiones y colectivos, que estamos intentando mejorar los hábitos alimentarios de los niños y adultos. Tenemos muchas ideas de cómo hacerlo y estamos convencidos de que le seríamos de mucha utilidad. Yo, por mi parte, quedo a su entera disposición.

Reciba un cordial saludo,

Dr. Juan Madrid

10 comentarios
  1. MIs hijos estan en el Colegio Juan XXIII de Murcia, y están participando en el programa escolar para el fomento del consumo de frutas y verduras.
    Estan encantados, ayer les dieron albaricoques y hoy nectarinas.
    Los niños tb actúan por imitación, ‘si mi amiguito come,pues yo también’.

    Esta iniciativa FUNCIONA, si después los padres damos continudad a esta actividad.

    • El Programa de Fruta y Verduras en Escuelas es una iniciativa de la UE, el Gobierno de España y el Gobierno Regional que este año llega a 47.000 niños murcianos de entre 6 y 9 años y a 316 colegios. La distribución de frutas y verduras corresponde a PROEXPORT (www.proexport.es) y desde su web http://www.fruticoles.com pueden descargarse materiales didácticos y juegos que a los niños les encantan para ayudarles a crecer fuertes y sanos.
      Invertir en una buena alimentación y hábitos saludables hoy, es una buena decisión para su futuro.

      • Hola, Fernando.

        Efectivamente, me parece una iniciativa muy buena, y es muy meritoria la labor de Proexport. Yo creo que, además, es necesario que los menús en los comedores escolares sigan el modelo Molina.

        Un saludo,
        Juan

  2. Juan Madrid explica muy bien la epidemia de sobrepeso infantil.
    Solo olvida decir que este problema, que es más grave aún que el tabaquismo, hará colapasar muy pronto el sistema de salud.
    Los posibles costes de la prevención son infimos comparados con los ahorros presentes y futuros. No estaría de más tomar nota de las campañas contra la violencia de género y los accidentes de tráfico cuya incidencia afortudamente es notablemente inferior al sobrepeso infantil.

    • Hola, Miguel.

      No lo he incluido en la carta a la ministra, pero muchas veces, incluyendo los programas de televisión, he comentado lo que dices: que la epidemia de obesidad infantil traerá consigo una epidemia de diabetes y de enfermedades cardiovasculares que saturarán el sistema sanitario. Estoy totalmente de acuerdo en que hay que invertir en prevención, pero esto parece que les importa poco a los políticos, que solo contemplan el día a día.

      Un saludo,
      Juan

  3. Estoy totalmente de acuerdo en lo que se comenta en esta carta, y quiero ir un poco más allá.

    Si la obesidad es un problema, incluso más grave que el tabaquismo, no creo que sea una locura pensar que al igual que se sube el impuesto del tabaco, se añada un impuesto a aquellos alimentos que contengan grasas trans y por tanto se reduzca su consumo.

    El sistema que tenemos no funciona, así que vayamos a lo que todos conocemos “Más vale prevenir que curar”.

    • Hola, Jimena.

      Estoy totalmente de acuerdo. En algún libro que he escrito insisto en que hay que establecer un impuesto especial sobre los alimentos del vértice de la pirámide, es decir, los que se pueden tomar pocas veces al mes; también que se debería bajar el IVA de algunos alimentos como frutas, verduras, etc. Seguiremos insistiendo.

      Un saludo,
      Juan

  4. Es penosa nuestra cultura del no esfuerzo.
    ¡ Déjalo que coma lo que quiera, por no oírlo ¡
    Los padres están mal informados y mal alimentados. Los niños deben adquirir sus hábitos alimenticios desde sus inicios, después es muy traumático de corregir.
    La formación de la población en general y de los padres en particular, sobre la importancia de una dieta equilibrada, debería publicitarse como Plan Nacional de Salud,con un control exhaustivo por parte de pediatras y servicios sociales.
    La crisis es otro factor favorecedor de la mala alimentación, aunque una buena alimentación no tiene porqué implicar mayor gasto.

    • Hola, Luisa.

      Gracias por responder. Estoy totalmente de acuerdo contigo.

      Un saludo,
      Juan

  5. Me ha gustado mucho su “carta abierta” y además añadiría un punto adicional, o mejor dicho, un problema adicional.
    Algunos padres tenemos que luchar constantemente contra el entorno para que otros padres muy simpáticos no atiborren de golosinas no sólo a sus hijos, sino a los de los demás (vecinos, compañeros de cole de sus hijos, etc,etc,etc.).
    En todas las reuniones de padres de la guardería y colegio pido educadamente a los demás progenitores que, por favor, no regalen una BOLSA de chuches a los otros niños por los cumpleaños… y son 28 niños en clase. Es una locura. Los demás padres ofreciendo constantemente a mis hijas cosas inadecuadas (patatas, gusanitos, chuces), y yo intentando explicar a mi hija que no debe comerlas. Vamos, una guerra.
    Por último quisiera explicar a Luisa que desde fuera la educación es muuucho más sencilla que desde dentro. Me dá que no tiene usted hijos, pero la comprendo yo antes de tenerlos también era una ignorante y, lo peor de todo, encima creía tener la razón universal, veía clarísimo cómo los padres tienen la culpa de casi todo. No Luisa, lo siento, no es así.

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