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Sexo en el embarazo y puerperio: mitos y miedos – Parte 1

¿Sexo en el embarazo? Todavía, en la sociedad actual, el concepto de sexualidad está empobrecido y cargado de prejuicios, creencias y desinformación o quizás sobre-información debido al fácil acceso a la misma, lo que se convierte en un arma de doble filo, pues puede ser no interpretada adecuadamente.

Sexo en el embarazo y puerperio: mitos y  miedos– Parte 1

¿Se acabó la vida sexual con el embarazo?

Bien es cierto que tanto la respuesta sexual humana como el comportamiento sexual y el deseo, se van a ver alterados tanto en el embarazo como en el puerperio, debido a la interacción de factores tanto biológicos, psicológicos, afectivos y socioculturales, y que en ocasiones pueden tener un significado clínico desencadenando algún tipo de disfunción sexual.

A nivel físico, la respuesta sexual (definida por Masters & Johnson) en la gestante va a desencadenar: una serie de efectos en la contractibilidad y perfusión vascular uterina y en la dilatación del cérvix, pero también ocurren otros cambios que quizás son menos conocidos a nivel médico y que no por ello tienen menos importancia pues tienen una gran influencia en la evolución del embarazo y en el bienestar de la embarazada, de su pareja y posteriormente en el puerperio. Son los cambios a nivel psíquico, los miedos, mitos y conductas que se adoptan para paliarlos, y que pueden hacer que la vivencia de estos periodos sea vivida de forma negativa y poco satisfactoria a nivel sexual.

Tanto el embarazo como el puerperio, son etapas de crisis a todos los niveles, pues van a despertar miedos reforzados por estereotipos sociales y mitos. Esta nueva evaluación vital que se plantea, puede ser entendida como una crisis en negativo, o como un periodo de maduración y crecimiento que enriquezca la relación de pareja. Y donde a nivel sexual, les permita llegar a descubrir nuevas formas de comunicación y de placer.

¿De dónde y por qué nos surgen esos miedos y mitos en cuanto al sexo en el embarazo?

Realmente hay razones que promueven en este periodo esos miedos y mitos, ya que históricamente, en nuestra cultura marcada por la religión judeo-cristiana, el patriarcado y el puritanismo, la mujer embarazada se ha considerado un ser asexuado, respetado como una Madonna, una madre virginal y pura, a quien no se le suponían siquiera los pensamientos morbosos o de índole sexual.

Como bien aclara el demógrafo Julio Pérez Díaz, no solo la sexualidad ha estado marcada por las religiones, pues no podemos obviar que a nivel internacional las políticas demográficas durante el siglo XX han desempeñado un papel muy importante a la hora de promover o demonizar a través de los medios, la planificación familiar, los dictados sociales o los mandatos de la iglesia, dependiendo del interés que les movía.

La sanidad tradicionalmente, tampoco ha ayudado a vender una imagen de sexualidad saludable, ignorando esta necesidad en la mujer gestante o puérpera, omitiendo este tema y si se comentaba se aconsejaba la abstinencia por asegurar que el feto no corriese ningún riesgo. Por otra parte, el discurso sanitario poco explícito, cerrado e inexacto, tampoco servía para aclarar y explicar los cambios en la respuesta y actividad sexual que podían producirse, lo que contribuía a crear confusión y ansiedad en la pareja y ante la duda, optaban por no desarrollar ningún tipo de actividad sexual, decisión que podía perjudicar la relación de pareja, no solo alterándola en el embarazo sino durante el puerperio y meses después de finalizado el mismo.

Fue a mediados de la década de los 60 cuando se comenzó a tratar la sexualidad humana de forma sincera y frontal. Comenzaron a realizarse diversos estudios que investigaban la actividad sexual de las gestantes y las causas que podían alterarla entre las que figuraban y que todavía hoy perduran:

  • El miedo sobretodo en primerizas a dañar al feto.
  • La falta de información y posibilidades para hablar de estos temas con un profesional médico que optaban por aplicar la ley del silencio en estos temas en el mejor de los casos, o a prescribir la abstinencia, advirtiendo del peligro de que mantener relaciones sexuales en el embarazo podía tener efectos perjudiciales igualables al consumo de alcohol o tabaco.
  • Las creencias fomentadas desde la sociedad y promovidas por los estudios que se comenzaron a llevar a cabo desde el campo de salud que relacionaban el sexo con:   partos prematuros, abortos, infecciones, riesgo de muerte materna por embolia gaseosa aérea al insuflar aire en la vagina durante los contactos oro-genitales. También advertían de los peligros del orgasmo femenino que podría producir contracciones dolorosas y prolongadas durante el embarazo con el riesgo de provocar la rotura prematura de la bolsa de las aguas y/o subsecuentes bradicardias fetales que podían dañar el cerebro del feto y conducir a un retraso mental posterior, por lo que la masturbación femenina que induce al orgasmo venía a ser más peligrosa que la propia relación sexual. (Castelo- Branco, 2005).

Todos estos estudios se fueron confrontando y no llegaron a encontrarse asociaciones significativas que pudiesen ser avaladas por la evidencia científica, además de que muchos de estos tenían sesgos metodológicos y poco sustento científico pero sí que tuvieron un gran impacto social al crear un miedo y desconfianza irracionales ante la práctica del sexo durante la gestación y contribuyeron a crear sentimientos de culpa en los padres que habiendo practicado sexo en el embarazo, luego sufrieron alguno de los síntomas o procesos descritos.

¿Se continúan transmitiendo estos miedos hoy en día?

Afortunadamente el consejo que hoy día se ofrece a las gestantes y sus parejas ha evolucionado y permite la oportunidad de aclarar dudas, al igual que la discusión de alternativas, aunque realmente todo va a seguir dependiendo del profesional que la asista.

La visión de la pareja en cuanto a tener sexo en el embarazo también ha ido evolucionando y ahora lo viven como algo a lo que tienen derecho y que la abstinencia puede llegar a ser un problema que no ayuda a fortalecer los lazos afectivos.

Aunque el mensaje peligroso y demonizado del sexo en el embarazo ha ido evolucionando siendo más permisivo, es necesaria la realización de más estudios de rigor científico que aclaren dichos riesgos para evitar falsas conclusiones que podamos hacernos.

Socialmente tampoco se ha visto favorecida ni promovida la sexualidad en estos periodos, es más, está como “mal visto” y resulta incómodo, escuchar a una gestante o madre expresando sus necesidades sexuales. Por lo que los mensajes que se reciben tanto verbal como no verbalmente por la sociedad, son nulos o invitan a la abstinencia.

Afortunadamente las mujeres hablan y se comunican entre ellas y todo aquello que no han podido consultar de una forma pública y socialmente aceptable, lo comentan entre ellas: amigas, primas, madres, cuñadas… tejiendo así una red que les sustenta dando respuesta a sus dudas y despejando sus temores. Si bien es cierto, que en ocasiones toda la información que se trasmiten no es la adecuada y solo contribuye a mantener y perpetuar determinados mitos, ya que todavía en la sociedad actual el concepto de sexualidad está empobrecido y cargado de prejuicios, creencias y desinformación o quizás sobre-información debido al fácil acceso a la misma, lo que se convierte en un arma de doble filo, pues puede ser no interpretada adecuadamente.

 

Autora:

Alicia Martínez Martínez. Matrona y Máster en Sexualidad.

 

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Encuesta de Isalud & Juan Madrid

OBESIDAD INFANTIL – ENCUESTA

Un niño obeso es un niño enfermo. Aproximadamente el 15 de los niñ@s tiene obesidad y casi un 20% sobrepeso.

Las causas más importantes de la obesidad y del sobrepeso infantil son una alimentación no adecuada y la falta de ejercicio físico. Hoy en día, muchos niñ@s tienen grandes dificultades para hacer ejercicio físico. las ciudades no estén hechas para los niñ@s y faltan lugares donde puedan hacerlo con seguridad. Por otro lado, hay instalaciones deportivas y patios, en todos los colegios e institutos, cerradas por las tardes y los fines de semana. Creo que deberían estar abiertas, por eso planteo esta encuesta.

Si la respondieramos muchos en sentido afirmativo podríamos presionar para que las abrieran. Por favor, vota:

¿Estaría de acuerdo con que las instalaciones deportivas de Colegios e Institutos estuvieran abiertas por las tardes y fines de semana para poder hacer deporte de forma gratuita en ellas?

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